martes, 27 de agosto de 2013

Sin acuerdo terminó cita entre Gobierno y líderes del paro

Tras la reunión en Tunja, el Gobierno descartó discutir los puntos mientras persistan bloqueos.

Los representantes del Gobierno, que se reunieron en la capital boyacense con los promotores del paro nacional que ya completa 4 días, se mantuvieron en su posición de no entrar a discutir los puntos que exigen los campesinos hasta que no cese la ola de violencia en los distintos puntos del país. (Vea aquí imágenes de la cuarta jornada del paro agrario en Colombia)
A la cita, por parte del Gobierno, asistieron los ministros del Interior, Fernando Carrillo, y de Agricultura, Francisco Estupiñán. También estuvieron presentes el Defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora y el gobernador de Boyacá, Juan Carlos Granados.
Mientras avanzaba la reunión en horas de la tarde, en Duitama una turba enfurecida entre la que se encuentran estudiantes de la Universidad Pedagógica y Tecnológica (Uptc), rompieron vidrios del comercio y destrozaron la Alcaldía. Un panorama similar se ha registrado en otros municipios de Boyacá e incluso en la capital de la República.
En Bogotá, fue necesaria la presencia del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía para controlar la situación a las afueras de las universidades Nacional y Pedagógica.
Los líderes del paro, que reúne productores de papa, leche, hortalizas, entre otros productos agrícolas, buscan la instalación de mesas de negociación para una rebaja en precios de fertilizantes y semillas, además de un mayor apoyo del Gobierno, más acceso a la propiedad de la tierra y mejores servicios públicos en zonas rurales.
Pero la salida a la protesta se ha visto truncada por los bloqueos y acciones violentas en las carreteras que a medida que avanzan las horas se empeoran, mientras que el Gobierno insiste en que terminen las vías de hecho para poder dialogar sin presiones.
Unos 73.000 caficultores del Huila, que inicialmente se habían mantenido al margen de las protestas, anunciaron este jueves que el próximo sábado, a las cero horas, saldrán a las carreteras para expresar sus inconformidades.
Este jueves, unas 30 vías principales del país fueron bloqueadas por manifestantes, mientras que la Cruz Roja denunció que en los cuatro días de paro van 36 ataques a misiones de salud por parte de los manifestantes.
Vías como la que une a Bogotá y Tunja se han visto fuertemente afectadas, al punto que se ha empezado a sentir el desabastecimiento en ciertas regiones.

 

En las carreteras y campos boyacenses se esta librando la guerra de la papa contra el neoliberalismo y el gobierno del señor Santos. Similar a las guerras del agua y del gas que en Bolivia dieron al traste con Gonzalo Sanchez de Losada. Sigue la revuelta campesina.
 
El paro nacional campesino esta en curso y constituye una formidable y potente expresión de rebeldía social contra el neoliberalismo y sus Tratados de Libre Comercio destructores de la economía agraria nacional.
 
No obstante que el señor Santos se empeña en desconocer la manifestación popular, convoca reuniones en la Casa de Nariño para desactivarla y reprimirla con el ESMAD, a punta de bala y atropellos violentos.
 
Para Santos el paro no existe. Parece estar en Babia o en la luna.
 
Procede como Uribe Velez quien decía que en Colombia no existia el conflicto social armada entre la guerrilla y el Estado. Le entró el autismo de siempre de la clase gobernante colombiana. 
 
Para demostrarle que la inconformidad es real e involucra a miles de colombianos, ayer el pueblo boyacense se volcó a las calles y más de 300 mil personas protagonizaron una gigantesca manifestación en Tunja, la capital del departamento. Pidieron una politica agraria justa para los paperos, lecheros y fruticultores.
 
Esa demostración es parte de la prolongada resistencia de los labriegos boyacenses como integrantes del paro nacional agrario, que va completar 10 días.
 
Los campesinos de dicha región, como los de Nariño y Cauca, han sido el pivote de la "guerra de la papa" y de la revuelta popular que exige soluciones a sus graves problemas.
 
El alzamiento boyacense es muy sintomático de lo que esta ocurriendo en Colombia hoy y que Santos ridiculiza con su tono despreciable de oligarca reaccionario. Boyaca ha sido tradicionalmente una región tranquila donde predomina la pequeña propiedad y el conservadurismo social. Desde las épocas de la independencia en 1810, sus habitantes siempre se colocaban al margen de las rebeliones plebeyas. Hoy los tenemos al frente de la protesta y la movilización aguerrida contra el régimen dominante de unas pequeñas élites antidemocráticas, colocadas delante de una crisis muy profunda de sus sistema político.
 
Sigue la lucha de los colombianos por la justicia, la equidad  y la paz sin neoliberalismo.
 
y bueno lo que yo en realidad pienso es que todos los colombianos deberiamos unirnos a los campesinos para alzarnos contra el gobierno y revelarnos al presidente porque en realidad los campesinos son los que nos dan la comida nos lo cultivan para que la tengamos en la mesa pero claro como a nosotros no nos esta haciendo falta no hacemos nada contra eso deberiamos ser todo colombia vs el presidente juan manuel santos calderon.